Durante siglos el geocentrismo dominó la teoría principal del planeta Tierra: un posicionamiento céntrico y el movimiento del Sol alrededor del mismo. En el año 1543 Copérnico presentó su hipótesis del heliocentrismo para demostrar el por qué de los movimientos de la Tierra y del Sol, posicionando a este último como centro del Universo.

Si se profundiza en la propia Tierra los movimientos, corrientes y tendencias de la humanidad surgen alrededor de un bien (en su gran parte ficticio) con el que poder comprar al resto: el dinero. Desde la presidencia de las principales potencial mundiales hasta la destrucción de la propia naturaleza, todas y cada una de las acciones se mueven al compás del capitalismo. Es oportuno destacar esta monetización de todos los elementos de la Tierra. Quién dude de este aspecto tiene la posibilidad de observar las actividades de la última década en África, donde los terrenos y parcelas de todo el continente están siendo adquiridos principalmente por China debido a objetivos económicos e industriales-estratégicos.

El capitalismo idea la libertad figurada para los distintos capitales monetarios. Lo que no se pronunció en el nacimiento de esta corriente económica es lo viciada que conseguiría llegar a ser. Desde los intereses particulares a las acciones de los gobernantes, todos se encaminan a la obtención y multiplicación de las cantidades dinerarias que se poseen.

El objetivo de este ensayo se orienta de esta manera a numerar los principales escollos con los que el desarrollo sostenible se enfrenta en la actualidad para poder convertirse en una realidad.

Los Estados como principales fuentes de decisión

Cada ciudadano (en los países donde impera la corrompida democracia) delega en un grupo concreto de personas las decisiones que se deben tomar en busca del supuesto bien común del país.

Las fronteras económicas de cada país intentan situarse progresivamente en una escala donde tiempo atrás fueron ocupadas por otras naciones. Por vías legales y mecanismos financieros que favorecen a los países con mayor supremacía, las naciones con menor poder monetario deben rendirse ante los peces gordos, estableciéndose una estructura de desigualdad. Se trata de una causa derivada de las licencias de la economía: las naciones con menor poder adquisitivo deben financiarse a mayor riesgo que las grandes potencias.

Una cuestión que no se suele plantear como base dialéctica es el origen de dichas desigualdades, pues desde el inicio de los imperios y los reinos el mando se distribuye entre los que muestran una mayor autoridad, en gran parte militar.

De esta forma, las principales potencias mundiales son las que deben modificar sus hábitos de progreso, priorizando modelos sostenibles y responsables. Pero como se enumerará en los siguientes puntos, se trata de un aspecto secundario pues no conlleva la obtención de mayores dividendos.

El capitalismo como problema endémico de la sociedad

En la microeconomía un individuo debe progresar hacia la subsistencia particular basada en la economía, donde si posees un capital pequeño tendrás unas posibilidades ínfimas de avanzar en relación a una segunda persona que tenga un poder adquisitivo mayor.

En el capitalismo se produce la multiplicación exponencial de bienes y capitales, es decir, si en un grupo de tres personas se reparten un total de 10 bolsas de dólares, con 5 bolsas para el individuo X, 3 bolsas para el individuo Y y 2 bolsas para el individuo Z y la intención es contemplar quién puede poseer primero 10 bolsas de dólares, lo lógico es que el individuo que posee 5 bolsas tenga un camino con menos trabas. Por otra parte, el individuo Z  tendría que invertir con un riesgo implícito superior al del individuo X, por lo que la probabilidad de conseguir el objetivo sería mínimo en comparación.

Este concepto básico de la economía capitalista tiene su repercusión de la misma manera en los aspectos y objetivos ambientales, pues el principal agente que dirige las acciones de cada Estado es el Gobierno. Los Estados persiguen el aumento exponencial de esa bolsa de dinero, realizando las mismas operaciones financieras que los agentes individuales pero mediante compra de deuda pública, inversiones en diferentes sociedades privadas o cualquier opción que les pueda rentabilizar las operaciones. La diferencia extraordinaria entre las medidas públicas y las privadas es la corrupción y el juego de múltiples intereses, donde el medio ambiente en la actualidad concede menor rentabilidad que otra inversión.

La traducción de esta característica en el desarrollo sostenible es que el propio medio ambiente pasa a ser un objetivo secundario hasta que los propios gobiernos lo puedan contemplar como una preocupación ciudadana relevante y pueda afectar a los votos que obtengan en las elecciones y su continuación en el mandato. En los distintos estudios y encuestas (ejemplos: The World We Want de las Naciones Unidas o las encuestas del CIS) el medio ambiente no se encuentra entre las principales problemáticas para los ciudadanos.

Los medios de comunicación de masas (MCM) y su poder de persuasión

La población debe reflexionar y decidir sobre cada uno de sus actos pero surge una duda al respecto, pues gran parte de esta sociedad no posee un criterio propio que pueda distanciarse de los ingentes volúmenes de información que reciben diariamente de los MCM. Por lo que la secuencia retrocede un paso más y puede que el cambio de mentalidad ambiental deba iniciarse en los MCM.

Llegado a este punto, se produce una retroalimentación entre los MCM y los ciudadanos, pues los MCM informan de lo que los propios usurios desean escuchar/leer. La información no deja de ser otro producto a la venta, en el que se vende lo que los compradores quieren adquirir. La imparcialidad en el mundo capitalista es una ilusión, un disfraz para un juego de intereses económicos y políticos.

Se trata pues de una red de intereses globales e interrelacionados donde la población delega en los Gobiernos, los Gobiernos corrompen a las grandes empresas, las empresas y los Gobiernos dominan los MCM y estos últimos bombardean diariamente a los ciudadanos con lo que interesa informar. Un bucle en el que el medio ambiente y el desarrollo sostenible de la sociedad solo tendrá cabida en el momento en el que se convierta en un tema capital. Se puede contemplar esta relación en la Ilustración 1.

Ilustracion 1. Pyramid of Capitalist System. Fuente: Industrial Worker, 1911.

 

La educación como zona cero del progreso ambiental

Esta falta de criterio propio de la gran parte de los ciudadanos es debido a la educación recibida a lo largo de sus vidas. Así, la educación debe ser la salida en esta carrera por la mejora del medio ambiente. Si los distintos ciudadanos poseyeran conocimientos sólidos y sustanciales sobre las diferentes problemáticas, los medios de comunicación (financiados por sociedades privadas y posicionándose de la mano de los partidos políticos que más favores les conceden) no lograrían corromper con la misma intensidad sobre la conciencia ciudadana y estos asistirían en las distintas elecciones con unos ideales propios no guiados por los grupos de presión de cada nación.

Pero para conseguir una mejora en la educación es necesaria una inversión pública y cambios estructurales básicos y es posible que esto no interese a los propios gobiernos, pues de esta manera sería más complicado guiar al rebaño de ciudadanos hacia donde ellos deseen.

¿Qué debe cambiar?

En el hipotético escenario en el que el cambio ambiental se convierte en referente de medidas a adoptar (algo que sucederá por imposición de la propia naturaleza), los poderes políticos y económicos avanzarían hacia un nuevo escenario donde poder continuar aumentando sus ganancias, pues el medio ambiente sería una inversión rentable.

Como conclusión, se debe considerar la educación como punto principal de partida y de cambio. De la misma manera, se debe valorar la creación de una regulación global entre todos los países por mantener compromisos ambientales sostenibles, beneficiando a cada nación por igual.

Una meta ideal y utópica es el compromiso ponderado de cada país, donde cada nación asuma los esfuerzos económicos ambientales que le correspondan a partir de las acciones pasadas. Pero como ya se indicó, en la selva capitalista este punto es inalcanzable. O se arrodillan todas las potencias simultáneamente o no se conseguirán llevar a cabo.

Escrito por Diego Vilela Herranz

Licenciado en Administración y Dirección de Empresas, me considero una persona implicada en la sostenibilidad e interrelación de todas las acciones tomadas por la humanidad y sus diferentes repercusiones más allá de las rentabilidades económicas.

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